Sinfonía Italiana

Sinfonía nº 4, Italiana
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SINOPSIS: 

La Sinfonía Italiana de Mendelssohn tiene más del espíritu musical clásico centroeuropeo que de música italiana. La época propiciaba los viajes para las personas de buena posición económica y Mendelssohn no fue ajeno a esta moda. Por ello, más que una sinfonía evocadora de Italia, se me antoja que la “italiana” es una “sinfonía viajera”, y acaso su ritmo insistente del Saltarello describa más el movimiento de cualquier viaje que una danza tradicional, en todo caso muy transfigurada en el ropaje sinfónico. También el primer movimiento muestra en su casi “unidad temática” (pues el segundo tema tiene muy poca personalidad y quizá poca funcionalidad desde el esquema de la forma sonata), una insistencia comparable a las ansias de un joven ilustrado y artista (compositor, pianista, director de orquesta y pintor), que visita un país de ensueño por su sol, belleza natural, tradición y patrimonio artístico. La escucha de estos dos movimientos extremos evoca algo de ese mundo “aventurero” que transita entre el XVIII y el XIX y no puedo evitar recordar la fantástica Scaramouche de  Raoul Walsh, con excelentes cabalgadas, escenas de duelos,  también algo de carnaval y todo ello arropado por una exquisita elegante puesta en escena y una emoción contenida que sólo estalla al final del film. Pero volviendo a la cuarta de Mendelssohn, de su estancia en Roma parece proceder la idea del segundo movimiento, inspirado en una procesión, aunque el aspecto musical más técnico que deriva de Italia sea el ritmo del Saltarello final. El Allegro inicial invita a un ritmo acelerado, tal vez debido al propio tema, con un carácter marcada y compactamente rítmico. Quizá por ello, hay versiones que son frenéticas y funcionan muy bien, aunque sea un perjuicio para observar los detalles polifónicos y tímbricos que contiene el movimiento y sobre todo para mantener la fina elegancia de la música de Mendelssohn. El Andante que sigue se inicia con un tema modal organizado de una manera tan académica que incluso puede resultar excesivamente predecible. Rasgos de una melodía “antigua” se mezclan con una organización clásica, un breve desarrollo armónico que parece contener la emoción y un acompañamiento constante que recuerda al Bajo Andante barroco. El contraste de esta parte con la entrada del segundo tema tonal-mayor es uno de los mayores aciertos sonoros del Andante. El tercer movimiento se asemeja a un Minué clásico, aunque con algunas licencias formales, como la reaparición del tema del trío al final. La delicadeza con la que cierra Mendelssohn el tema inicial del Minué, con la flauta y el clarinete al unísono es un ejemplo de elegancia, belleza y claridad formal. Para el ritmo frenético del final, Mendelssohn recurre a la forma rondó, lo que le permite mantener durante todo el movimiento ese ímpetu rítmico que tan fácilmente atrapa al espectador, sólo suavizado por algunas entradas sucesivas del viento madera que aligeran “la marcha”.

Partitura: 

Puedes acceder a la partitura y a la escucha de uno de los programas de Radio Clásica que conmemoraba el bicentenario del nacimiento de Mendelsshon (El mundo de Felix Mendelsshon)

 

Escucha: 

Puedes ver parte de una master class de dirección, del segundo movimiento, con el director Kurt Masur. Este, se refiere a que hay que comenzar con "ímpetu" y luego "dejarse llevar". También, Masur señala que no es suficiente interpretar el fragmento de forma bonita o sentimental, sino que hay sentirlo como una plegaria. En este sentido, se refiere a la vida "dura" de Mendelssohn, además con una muerte prematura.

 

Si quieres escuchar el primer movimiento en una versión que modera el tempo, respecto otras versiones de referencia, puedes acceder al siguiente vídeo,  en el que se interpreta el primer movimiento de la Sinfonía Italiana, de la mano de Kurt Masur

 

Técnica: